Tratamiento Nutricional en Sobrecrecimiento Bacteriano del Intestino Delgado: Evitemos restricciones innecesarias

Cómo ayudo a las personas con sobrecrecimiento bacteriano del instestino delgado(SIBO)

A lo largo de los años de atender pacientes con reacciones adversas a distintos alimentos he observado como se tiende a restringir alimentos de manera innecesaria para tratar síntomas gastrointestinales. Médicos, nutricionistas y otros profesionales de la salud caen en la tentación de eliminar grupos de alimentos con la buena intención de mejorar la estabilidad de las personas, lamentablemente sabemos que dietas restrictivas( o innecesariamente restrictivas) minan la buena adherencia al plan de alimentación y propician una mala relación de los pacientes con su alimentación.

Esto es un problema que sucede con gran frecuencia en enfermedad celíaca, alergias alimentarias, intolerancias alimentarias y sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado(SIBO). Definimos este último como la presencia de un número excesivo de bacterias en el intestino delgado(1,2) y se asocia con una gran variedad de síntomas gastrointestinales(2,3)

El escenario clásico de un paciente que consulta por esta condición es el de una persona que  se limita a alimentarse con arroz blanco y pechuga de pollo hervida. Dejando de lado la malnutrición  que involucra este tipo de restricciones tan severas, existe un deterioro en la relación de esa persona con su alimentación.(4)

En mi experiencia, al manejar los pacientes afectados con SIBO  la única manera correcta de llevar a cabo la intervención nutricional es la individualización del caso, donde se tenga una buena comunicación y planeamiento para la prevención de restricciones alimentarias innecesarias y malnutrición. (3). Se puede partir de ciertos lineamientos dietoterapéuticos tales como una dieta baja en fodmaps o un plan de alimentación que regule el aporte de fibra(1,2,3,5). Pero no todos los pacientes tienen la misma aceptación o mejoría clínica, por lo que la individualización de la intervención nutricional es el paso más seguro para alcanzar una estabilidad gastrointestinal. 

Ante la duda de si un alimento o grupo de alimentos provoca síntomas gastrointestinales se debe descartar o confirmar su tolerancia mediante una fase de eliminación, una fase de reintroducción y una fase de mantenimiento(6,7) llevada a cabo por un nutricionista para así evitar fases de eliminación innecesariamente prolongadas que comprometan nuevamente el microbioma intestinal (3,4) o afecten la ingesta calórica o diversidad nutricional de las personas.

Dentro de algunos de los lineamientos dietoterapéuticos recomendados para el tratamiento de SIBO se encuentra evitar carbohidratos que sean fácilmente fermentables como lo puede ser alimentos ricos en  lactosa, no así la eliminación de alimentos lácteos como grupo alimentario.(1-5). Este grupo de alimentos ha innovado con el paso de los años y ahora encontramos opciones deslactosadas en gran variedad de alimentos (8).  Recordemos que los lácteos son una excelente fuente de proteína, colina, calcio, fósforo, vitamina B12, vitamina A  y D(En los países donde se fortifica este grupo de alimentos) (8,9). Un bajo consumo de alimentos lácteos por largos periodos de tiempo puede aumentar al desarrollo de ciertas deficiencias nutricionales y consecuencias a la salud,  dentro de las cuales se encuentra el raquitismo en niños y la baja densidad ósea en adultos(9)

Junto con los lácteos otro grupo que es usualmente restringido y en muchos casos de manera permanente es el de las leguminosas. Debido a su alta concentración de fibra soluble, insoluble y oligosacáridos(10) se debe individualizar su tolerancia, para lograr establecer una cantidad diaria de tolerancia que permita disfrutar sus beneficios nutricionales y gastronómicos. Esto es especialmente relevante en un país como Costa Rica donde los frijoles son parte fundamental de sus platillos típicos.

Si bien la individualización es clave fundamental en la intervención nutricional de las personas con SIBO, no se debe descuidar los lineamientos nutricionales para la población general, como bien señalan las Guías Alimentarias basadas en sistemas alimentarios para la población adolescente y adulta en Costa Rica, dentro de los cuales resalto: que la alimentación debe ser variada, colorida, natural y fresca; que se debe consumir diariamente frutas y vegetales de colores distintos aprovechando aquellos cosechados localmente y de temporada; disminuir el consumo de la sal; tomar agua diariamente; realizar al menos 30 minutos de actividad física diaria ( esto es muy importante también para la salud gastrointestinal); procurar incluir leche y queso tierno en la alimentación, en el contexto de sibo, idealmente deslactosados, entre muchos otros(11)

Sin descuidar los lineamientos nutricionales para la población general, el objetivo último que intento lograr con mis pacientes no es otro más que el de una alta ingesta de fibra, personalizando según la tolerancia de cada paciente y planificando cuán variada pueden ser las fuentes de dicha fibra alimentaria, todo esto para fomentar un microbioma robusto y orientado a mantener la salud gastrointestinal de las personas(12-14)

Bibliografia

  1. Pimentel, M., Saad, R. J., Long, M. D., & Rao, S. S. C. (2020). ACG clinical guideline: Small intestinal bacterial overgrowth. American Journal of Gastroenterology, 115(2), 165–178. https://doi.org/10.14309/ajg.0000000000000501

  2. Wielgosz-Grochowska, J. P., Domanski, N., & Drywień, M. E. (2022). Efficacy of an irritable bowel syndrome diet in the treatment of small intestinal bacterial overgrowth: A narrative review. Nutrients, 14(16), 3382. https://doi.org/10.3390/nu14163382

  3. Griffith, D. J., Ardouin, S., Cramp, L., & Cooper, S. C. (2026). Dietary and medical management of small-intestinal bacterial overgrowth: A narrative review. Dietetics, 5(1), 10. https://doi.org/10.3390/dietetics5010010

  4. Adike, A., & DiBaise, J. K. (2018). Small intestinal bacterial overgrowth. Gastroenterology Clinics of North America, 47(1), 193–208. https://doi.org/10.1016/j.gtc.2017.09.008

  5. Velasco-Aburto, S., Llama-Palacios, A., Sánchez, M. C., Ciudad, M. J., & Collado, L. (2025). Nutritional approach to small intestinal bacterial overgrowth: a narrative review. Nutrients, 17(9), 1410. https://doi.org/10.3390/nu17091410

  6. Kotchetkoff, E. C. de A., de Oliveira, L. C. L., & Sarni, R. O. S. (2024). Elimination diet in food allergy: Friend or foe? Jornal de Pediatria, 100, S65–S73. https://doi.org/10.1016/j.jped.2023.09.012

  7. Staudacher, H. M., & Whelan, K. (2017). The low FODMAP diet: Recent advances in understanding its mechanisms and efficacy in IBS. Gut, 66(8), 1517–1527. https://doi.org/10.1136/gutjnl-2017-313750

  8. Dekker, P. J. T., Koenders, D., & Bruins, M. J. (2019). Lactose-Free dairy products: Market developments, production, nutrition and health benefits. Nutrients, 11(3), 551. https://doi.org/10.3390/nu11030551

  9. da Silva, A. T., de Lima, J. J., Reis, P., Passos, M., Baumgartner, C. G., Sereno, A. B., Krüger, C. C. H., & Cândido, L. M. B. (2022). Application of lactose-free whey protein to greek yogurts: Potential health benefits and impact on rheological aspects and sensory attributes. Foods, 11(23), 3861. https://doi.org/10.3390/foods11233861

  10. Chen, Y., McGee, R., Vandemark, G., Brick, M., & Thompson, H. (2016). Dietary fiber analysis of four pulses using AOAC 2011.25: implications for human health. Nutrients, 8(12), 829. https://doi.org/10.3390/nu8120829

  11. Ministerio de Salud de Costa Rica. (2022). Guías alimentarias basadas en sistemas alimentarios para la población adolescente y adulta en Costa Rica. Disponible en https://www.ministeriodesalud.go.cr/guiasalimentarias/gabsa/index.html

  12. Vinelli, V., Biscotti, P., Martini, D., Del Bo’, C., Marino, M., Meroño, T., Nikoloudaki, O., Calabrese, F. M., Turroni, S., Taverniti, V., Unión Caballero, A., Andrés-Lacueva, C., Porrini, M., Gobbetti, M., De Angelis, M., Brigidi, P., Pinart, M., Nimptsch, K., Guglielmetti, S., & Riso, P. (2022). Effects of dietary fibers on short-chain fatty acids and gut microbiota composition in healthy adults: A systematic review. Nutrients, 14(13), 2559. https://doi.org/10.3390/nu14132559

  13. Wang, L., He, L., Xu, L., & Li, S. (2024). Short‐chain fatty acids: Bridges between diet, gut microbiota, and health. Journal of Gastroenterology and Hepatology, 39(9), 1728–1736. https://doi.org/10.1111/jgh.16619

  14. Zhou, J., & Ho, V. (2023). Role of baseline gut microbiota on response to fiber intervention in individuals with irritable bowel syndrome. Nutrients, 15(22), 4786. https://doi.org/10.3390/nu15224786




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